El Intruso review by Sergio Piccirilli


Angles – Epileptical West / Live in Coimbra (CF 182)
Calificación: A la marosca
“Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay” (José Saramago)

El artista, en su desarrollo creativo, suele enfrentarse al dilema de tener que asumir a través de la obra una posición ante los problemas contemporáneos y la realidad contextual o sólo circunscribirse a representar su mundo interior proyectándolo al futuro. La dicotomía filosófica existente entre la concepción del arte como herramienta idónea para trascender a su tiempo, en contraposición a los principios que sostienen que el arte tiene un destino social que oficia como reflejo de la realidad, ha sido objeto de debate desde tiempos inmemoriales. En un extremo de esa apasionante disputa teórica hallamos a Platón quien admitía, al amparo del idealismo, que las manifestaciones artísticas debían ubicarse en el ámbito de la ilusión y no de la realidad; mientras que en las antípodas podemos situar a Jean Paul Sartre, quien señaló desde el existencialismo que la importancia del arte no reside en su valor estético sino en la influencia que el mensaje puede ejercer en sus coetáneos, por cuanto “las obras del espíritu se realizan para ser consumidas en el mismo lugar y momento en que se producen”. Las discrepancias que emergen de estas posturas antagónicas son una invitación inexcusable a profundizar el debate pero, lamentablemente, ni Platón ni Sartre han respondido en forma favorable a nuestra convocatoria así que vamos a tener que arreglarnos solos… lo cual no es poca cosa.

En cualquier caso está claro que el arte no es sinónimo de belleza o, como decía el filosofo Carlos Timoteo Williams, “lo artístico no es únicamente lo bello sino también lo feo”, concepto que no podemos precisar si obedeció a un intento por revelar su visión sobre el arte o para defender a su esposa. Mujer a la que algunos malintencionados le adjudicaban una belleza de orden mitológico pero no por su semejanza con Afrodita o una de la Ninfas sino por su gran parecido con el Minotauro.

Lo cierto es que el análisis del rol que ejerce el arte en la actualidad implica considerar la relación existente entre la verdad artística y la filosófica y su analogía con la búsqueda de conocimiento del ser o episteme y la del mundo de la opinión o doxo. Algo que por cierto excede a este comentario por falta de espacio, por falta de tiempo, por falta de ganas y sobre todo por falta de ideas. Sin embargo, ubicando todo en perspectiva histórica podemos convenir que, en la medida que nos acercamos al concepto platónico, nos encontramos con un arte basado en la realidad natural pero idealizada con la incorporación de una visión subjetiva y que, por consecuencia, resulta deliberadamente engañoso. En cambio, a medida que nos aproximamos a la idea de Sartre nos vamos acercando a un arte que no es sólo una representación de la realidad sino una comunicación vital entre el individuo con el todo. Un espacio colindante con expresiones artísticas como el surrealismo o el jazz, en donde el arte empieza a integrar la realidad en lugar de idealizarla y a partir del cual emerge el concepto de artista comprometido política y socialmente con su tiempo.
En ese sentido, no resultaría descabellado deducir que el arte actual tiene un rol práctico; ya que parece estar destinado a educar ideológica y estéticamente a la sociedad. Para ello el artista está obligado a vivir con los ojos abiertos y dispuesto a manifestar, a través de su obra, el desencanto ante la desigualdad, el sufrimiento, la institucionalización de la mentira y las injusticias del mundo contemporáneo.

Ese destino social del arte encaja a la perfección en la fascinante propuesta musical de Angles, sexteto que lidera el notable compositor y saxofonista sueco Martin Küchen. Angles tanto en su debut con el álbum Every Woman is a Tree de 2008 como en su nueva producción discográfica, Epileptical West – Live in Coimbra de 2010, pretende resaltar historias en las que el público deja de ser un simple observador para convertirse en el protagonista de una realidad que lo supera y lo excede.

Angles propone un territorio conceptual que conjuga los estatutos fundacionales del post-bop con la nueva música creativa, los soportes medulares de la libre improvisación con un retorno a lo africano sin renunciar a la modernidad y los principios de integración multicultural con un intento por volver a izar las banderas revolucionarias que hallamos en la génesis del jazz.

Every Woman is a Tree (“Cada mujer es un árbol”) utilizó el conflicto en Irak para elaborar una metáfora sobre el refugio que los niños buscan en sus madres durante la guerra y de cómo la muerte de éstas puede dejarlos en estado de indefensión extrema. En tanto que Epileptical West – Live in Coimbra refiere a la devastadora política desplegada por Israel y Estados Unidos en relación al pueblo palestino, lo cual oficia como una alegoría para denunciar la globalización de perversos mecanismos de dominio fundados en la insensatez del terror y en la descripción de un mundo bipolar dividido entre buenos y malos, en lugar de aceptar la lógica de un proceso de paz e integración acorde con una realidad mundial multipolar y multicultural.

En Epileptical West – Live in Coimbra podemos encontrar momentos excepcionales tanto en aquellos pasajes de un arrebatador lirismo como en los se desarrollan al conjuro de una infrecuente garra y fiereza expresiva. Las composiciones de Martin Küchen conservan aquí el grado de inventiva y la búsqueda de renovadas sonoridades manifestadas en el álbum debut de Angles pero alcanzando, de ser esto posible, un mayor dramatismo, provocación y originalidad.

El notable alegato que emerge de la partitura, la exigencia de sus laberínticos patrones rítmicos y la intensidad y concentración que requieren los espacios adjudicados a la improvisación, no permiten ejecuciones deslavadas, rutinarias o precipitadas; por lo que esta especie de seleccionado de la nueva escena del jazz europeo representado en cada uno de los miembros de la banda, termina siendo un vehículo interpretativo ideal para los requerimientos estéticos del material propuesto por Küchen.

Epileptical West registra una actuación ofrecida por Angles en ocasión del Jazz ao Centro Festival llevado a cabo en la ciudad de Coimbra, Portugal.

Desde el inicio, con la distintiva exuberancia de Present-Absentees Pyami, la banda nos sumerge en un territorio creativo que, sin desechar el aporte vanguardista, parece eludir todo vestigio de aislamiento o cualquier tipo de pretensión por considerarse parte de una vanguardia incomprendida. El enunciado estético incorpora, desde la perspectiva del jazz, patrones de polirritmia, polimetría y rítmica en cruz característicos de la tradición de África Occidental en equidistancia con vibrantes pasajes que evolucionan al amparo de la improvisación. No obstante, en todo momento esa innovadora yuxtaposición es presentada con suficiente claridad como para conservar su poder comunicativo con el oyente. El nivel de ejecución del sexteto es superlativo pero no podemos dejar de mencionar, especialmente, las notables intervenciones que tienen aquí Mattias Ståhl en vibráfono y Mats Aleklint en trombón.
La impronta tribal de Today is Better than Tomorrow esconde ecos lejanos de una danza bantú en paralelo con una embriagante resolución melódica en contrapunto, potenciada por el pródigo lirismo de Martin Küchen de cuyo saxo alto emergen, como es habitual, sonoridades propias, vivaces y que siempre salen de lo estándar.

El agitado Epileptical West testimonia humores cambiantes, influencias contrapuestas y climas divergentes. Una efervescente (y adictiva) recorrida cromática que aborda con idéntica soltura el funk, la música afro, el jazz arcaico y la libre improvisación, en donde sobresale el impiadoso ensamble de conjunto y la desbordante contribución de Kjell Nordeson en batería. Las encantadoras cadencias de Svenk Brownie son interceptadas por un segmento para solo de trompeta en donde Magnus Broo expone su cabal dominio de técnicas extendidas y la riqueza de su vocabulario.
Luego siguen con una extensa y demoledora versión de Every Woman is a Tree. La enardecida y avasallante relectura del tema que dio título al álbum debut de la banda, resulta coronada por una deslumbrante performance de Martin Küchen en saxo alto.

El cierre será con la conmovedora Let’s Tear the Threads of Truth, una pieza plena de lirismo y emotividad rubricada por apariciones solistas de excelente factura, entre las que se destaca el aporte realizado por Johan Berthling en contrabajo.

En definitiva, Angles en Epileptical West – Live in Coimbra esclarece, comunica, emociona, inspira, compromete, convence e integra; y eso es muchísimo más de lo que otros están haciendo para que podamos vivir en un mundo mejor.

“La música puede hacer al mundo mejor” (John Coltrane)
http://www.elintruso.com/article.php?id=1867

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